La voglia di vivere come loro

(di Salvatore Di Camillo)

   Quando ero un ragazzo di dodici anni, Cansano aveva una banda di ragazzi piu' o meno della mia eta'. Sul serio era una banda di musicisti sotto la direzione di un maestro di nome Alfredo, credo che era di Sulmona.


E spesso , quasi due volte la settimana  riuniva I studenti musicisti, ed in una sala dava lezione e correggeva errori, quando cercavano di esercitare il suono di varie Opere. La maggioranza dei ragazzi musicisti erano delle seguente famiglie che abitavano nel Castello o dietro alla destra del Municipio: I Ruscitti, Villani,e Marcantoni, erano quasi
quaranta e nessuno dal Casale. Soltanto Ugo, Ammazzalorzo, e Tigarelli. Ed alcuni della famiglia DI Gesualdo. Era una Banda discrete ed apprezzata dai paesi del circondario di Cansano, I quali le richiedevano durante le loro Feste.
Avrei volute anch'io partecipare con qualche strumento musicale. Domandai alla mia matrigna di scrivere a mio padre, allora residente in Gallup New Mexico, e la sua risposta era che I musicisti era un Arte per I Calzolai e I loro figli. Pero'  mio padre amava di ballare, comprava dischi per il suo grammofono, ed era un cantante di canzoni Messicane.
Ricordo che le sue preferite erano La'Adelita e Cielito Lindo. Di Piu' Cansano aveva una eccellente orchestra del nome:L'Orchestra Aurora, ed I sonatori erano: Nicolino Marcantonio, suo fratello Domenico Marcantonio, Lorenzo (la clarina)Ruscitti, Salvatore Pomba e Lorenzo Di Gesualdo. Vi dico la verita', non credo che  c'e' un'altra uguale  in questo Mondo! La sentivo mentre che stavo al letto e credevo ch'era un disco sul Grammofono. Come le canzoni Messicani Io ho ancora le copie che mio diletto Padre cantava:

 

"Cielito Lindo"

(Cielito lindo è una canzone della musica popolare messicana, composta nel 1882 da Quirino Mendoza y Cortés.)

De la sierra morena,
cielito lindo, vienen bajando
Un par de ojitos negros,
cielito lindo, de contrabando.
¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!, ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones.
Pájaro que abandona,
Cielito lindo, su primer nido,
Si lo encuentra ocupado,
Cielito lindo, bien merecido.
¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!, ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones.
Ese lunar que tienes,
cielito lindo, junto a la boca
No se lo des a nadie, cielito lindo,
que a mí me toca.
¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!, ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones.

De tu casa a la mía,
cielito lindo, no hay más que un paso
Ahora que estamos solos,
cielito lindo, dame un abrazo
¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!, ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones.
Una flecha en el aire,
cielito lindo, lanzó cupido
Y como fue jugando,
cielito lindo, yo fui el herido.
¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!, ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"La Adelita"

("La Adelita" è uno dei più famosi corrido della rivoluzione messicana. Un corrido è una forma di ballata musicale Messicana.)

En lo alto de la abrupta serranía
acampado se encontraba un regimiento
y una moza que valiente los seguía
locamente enamorada del sargento.
Popular entre la tropa era Adelita
la mujer que el sargento idolatraba
que ademas de ser valiente era bonita
que hasta el mismo coronel la respetaba.
Y se oía, que decía, aquel que tanto la quería:

Y si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar.
Y si Adelita quisiera ser mi esposa
y si Adelita ya fuera mi mujer
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.


Y si Adelita se fuera con otro
La seguiría por tierra y por mar
Si por mar en un buque de guerra
Si por tierra en un tren militar

Y después que terminó la cruel batalla
Y la tropa regresó a su campamento
Por la voz de una mujer que sollozaba
La plegaria se oyó en el campamento.

Y al oírla el sargento temeroso
De perder para siempre su adorada
Escondiendo su dolor bajo el rebozo
A su amada le cantó de esta manera…

Y se oía que decía aquel que tanto se moría…

Y si acaso yo muero en la guerra,
Y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
Que por mí no vayas a llorar.